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Nombres de compañeros y de rivales, fechas, partidos y resultados, estadísticas, formaciones y anécdotas brotan como si el tiempo no hubiese pasado. Un conjunto de fotografías en blanco y negro testimonian lo que surge en cada respuesta que brindan sobre la gloriosa institución “Calamar” de la que fueron jugadores, hinchas y dirigentes Arnaldo Rene Bravo y Roque Ángel Ibáñez.

Estas dos personalidades forman parte viva e importante de la rica historia del Club Atlético Platense. En lo futbolístico pertenecen a lo que ellos consideran “el mejor equipo que tuvo el club” y para ello se remiten a la década del 60, más precisamente en el año 1964 cuando llevaron al “Calamar” a jugar en la primera división de la Liga Añatuyense de Fútbol con grandes equipos como Talleres General Belgrano, Jorge Newbery, Boca Juniors, Nueva Unión y otros equipos. Además fue la época en la que conquistaron varios campeonatos.

Rene Bravo, es nieto de Don Ireneo Rodríguez, quien fuera el fundador de la institución “Calamar” y fue a través de él que aprendió a amar a esta institución. En su época de futbolista jugó de 8. Por su parte Roque “El Burro” Ibáñez –apodado así por la fuerza con la que pateaba- llegó desde Monte Quemado para trabajar en el Ferrocarril y fue convocado como un wing derecho que gritó e hizo gritar muchos goles a los simpatizantes calamares.

Estos formaron el equipo del `64 junto con Antonio Robles, Virginio Campos, “Espanto” Gonzales, Carlos Toledo, “Cepillo” Lazarte, Natalio Palavecino, Rene Mercado, Armando Reinoso y “Bife” Gómez de quienes con gran orgullo muestras las añejas fotografías que les quedaron como tesoro testimonial.

Recuerdos imborrables

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“Los Watusi” fue un equipo que se armó al dividirse el club Platense en sus inicios. Según Don Rene Bravo “Estos se llevaron casi la totalidad de jugadores que tenía el club por lo que tuvieron que armar un nuevo plantel, entre ellos los protagonistas de este reportaje, y dos jugadores que venían desde Quimilí”.

“Platense no podía ascender a primera división. Abandonaron tantos jugadores que se fueron a los “Watusi” y tuvimos que nacer de nuevo prácticamente. Nos dimos el lujo en semifinales ante Boca Juniors en un domingo en el que lloviznaba y no se sabía si se jugaba el partido. Al mediodía anuncian que se jugaba y había que ir a traer a los dos refuerzos quimilenses sin saber si llegaban. Entramos a jugar con 9 jugadores y la gente se subía a la tapia del club Talleres para ver si llegaban los muchachos”, recordaron.

“Al terminar el primer tiempo ya habíamos errado un penal que Virginio Campos hizo pegar en el travesaño. Finalmente llegaron los refuerzos. Le ganamos a un equipazo porque jugaban “Gallina” Galvan al arco, “Andico” Cejas, “Pico” Belizan y otros que formaban un semejante equipo y finalmente Platense venció 2 a 1. Éramos un equipo fuerte que no tenía miedo a nada. Nos entendíamos muy bien y todo salía perfecto. Tocábamos y tocábamos y éramos efectivos”, contaron.

Don Roque definió a Rene como “Un señor jugador. Un tipo que bajaba y buscaba la pelota y ya sabía dónde la iba a ubicar. El hacía jugar a sus delanteros y a raíz de ello venían los goles”.

Por su parte René dijo de su compañero: “Roque era un jugador muy ligero y  tenía una patada muy fuerte. Un wing derecho muy completo al que había que aguantarle la velocidad y su sagacidad”.

“Nosotros ganamos muchos títulos con esa formación y una que recuerdo muy bien fue la Copa Gottau que se disputó cuando el obispo Jorge Gottau cumplió 25 años como obispo y en la final derrotamos a Talleres 3 a 1 primero, equipo en el que brillaban “Rulo” Páez, Juancho Argañaraz, “Moto” Martínez “Quito” Legido, “Chuca” Florentin, Gerez y muchos más. En el segundo partido ganamos 5 a 2 y ese fue el primer campeonato que Platense tuvo en primera división”, recordaron.

“Se imagina que un abuelo mío haya fundado el barrio y nosotros los Bravo todos jugamos en Platense. Prácticamente nosotros lo hicimos al club así que es mi vida Platense. En mi época como presidente le compramos el terreno donde actualmente tiene su cancha el club porque como Platense no tenía nada propio podía ser desafiliado de la Liga así que ahí nos propusimos comprarlo y con la venta de Darío “Puchi” Quiñones a Mitre pudimos pagar los 8 millones que debíamos al comprar el predio en 10 millones a don Triester Tonani. A mime hubiera gustado que la cancha se llame “Puchi” Quiñones porque gracias a su venta tiene la cancha actualmente”, destacó Don René Bravo.

Innumerables anécdotas mantienen en su memoria estas verdaderas glorias del Club Platense. Son parte de la esta rica historia deportiva del “Calamar” y del fútbol añatuyense.

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